LOS ENERGIZANTES: «LO QUE SE DEBERÍA SABER»
Se usa mucha bebida energizante para combatir el cansancio y la fatiga, y para sentirse bien. Fue creada para deportistas entrenados, pero luego se la vendió para rendir más en casi todos los rubros de la vida. Para estudiar muchas horas, para entrenar, para laburar, y como estimulante hasta para salir a bailar o «rockear». Los chicos se llevan en la mochila botellas para aguantar el ritmo de su día. Y, cuando salen, lo mezclan con bebidas alcohólicas.
Tienen cafeína, y a nosotros las personas nos encanta la cafeína, ya sea en café, té, refrescos o en estas bebidas energizantes. Es el estimulante más común en el mundo y aproximadamente el 90 por ciento de todos los adultos lo consumimos. Los efectos varían según la persona y dependen de la dosis, como siempre.
Se ha demostrado que mejora la vigilancia, el tiempo de reacción, el estado de alerta y la capacidad de concentración. Sin embargo, el abuso de este consumo de cafeína también se relaciona con el nerviosismo, el insomnio, y la irritabilidad.
La Clínica Mayo, donde indagué el tema para tener cierto piso científico, advierte sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas, especialmente cuando se mezclan con alcohol u otras sustancias, o en personas con problemas cardíacos preexistentes.
Si decidís consumir bebidas energéticas, hazlo con moderación y evita combinarlas con otras sustancias como las bebidas blancas. Revisa la cantidad de cafeína en la bebida energizante. Se considera que hasta 400 miligramos de cafeína por día son seguros para la mayoría. Estas contienen entre 100 y 300 miligramos por porción, mientras que el café hecho en casa contiene entre 80 y 100 miligramos de cafeína por porción.

Si tu bebida energizante preferida tiene 210 o más miligramos de cafeína por porción, consumir más de una por día, ya colocaría tu consumo por encima del nivel recomendado. El consumo excesivo de cafeína, más de 400 miligramos por día, puede provocar palpitaciones, temblores, agitación y molestias digestivas. Es para no tener el sistema nervioso descalibrado. Para que no anden mal.
El consumo excesivo de cafeína también se asocia con un mayor riesgo de padecer otras conductas adictivas, como fumar y el consumo excesivo de alcohol y sedantes. Si sos propenso, si tenés un componente genético con tendencia al abuso, evita esto. Busca conductas saludables que serenen, que relajen. O tomate un agua saborizada con frutas o hierbas frescas, tan de moda, que no encrespan ni hinchan.

Las personas que consumen cafeína de manera rutinaria pueden desarrollar dependencia física y psicológica, y tener síntomas de abstinencia si se interrumpe el consumo abruptamente. Otro ingrediente que tienes que revisar en sus bebidas energizantes es el azúcar. Muchas contienen cantidades importantes. Y mucho dulce hace mal.
Acuérdate, los energizantes favorecen las chances de un aumento de la frecuencia cardiaca, presión arterial, ansiedad, nerviosismo, insomnio, problemas digestivos, dependencia, aumento de la glucosa en sangre, y deterioro dental.
Sin embargo, no son del todo malas, en especial cuando se consumen con moderación. Algunas contienen vitaminas, minerales y aminoácidos. Otras contienen suplementos herbarios, como ginseng y guaraná, que pueden utilizarse para aumentar la energía y el estado de alerta mental.

Pero lo mejor es no prohibir ni satanizar, si te gusta, toma una, no hay problemas. Una, dos, no tres ni todos los días, digo yo. Date el gusto. Pero luego, bueno, es escaparle a estas bebidas llenas de conservantes y químicos. Si se puede tomar un poco más de agua, o agua saborizada con cítricos o hierbas, o jugos frescos naturales, creo yo, es mucho mejor.
Como siempre, es importante consumir con moderación y ser consciente de los riesgos. Si conoces los pros y contras, puedes elegir. Si no, es imposible decidir. Si experimentas algún síntoma o abuso, trata de evitar el consumo y consulta a tu proveedor de salud o médico amigo para recorrer otros caminos.
Federico Müller
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