PREVENCIÓN DE CONSUMOS PROBLEMÁTICOS EN SANTA MARÍA DE ORO

Como fui periodista de boxeo, conozco a muchos que salieron de Santa María de Oro, del barrio Almirante Brown, y zonas aledañas. Que es cuna de boxeo, y la zona sur es donde nacieron los primeros y más grandes boxeadores.
Me hablaron de allá lejos y hace tiempo de Juan «Sandunga» Quintana, «Botija» Gómez, «Chacuaco» García, Eloy Romero, Manuel «Kid Duré» Baigorria, «Pochano» Vilche… «El Vizco» y «Pelusa» Vilche, «Tiriti» Osuna, «El Perro» Lastiri…
Mario Salvaterra, Carlos Bravo y «El Picante» Bermúdez son del Brown. Hincha de Santa María es también el popular «Chila» Acuña… Muchos otros famosos que trascendieron las fronteras. Otros se quedaron acá, pero desde el boxeo fueron entrenadores, managers, o promotores… como «El Bebe» Bermúdez, o «El Payaso» Romero…
Y en futbol conocí del Brown a «Lito» Giménez, «Pomelo» Quiroz… a Ariel Romero, mi amigo de la primaria, «Los Luna», «Gallito», y uno de los mejores jugadores, de otro nivel… Claudio Norberto Godoy, «El Manco». Así que están siempre sacando formidables jugadores, de buen pie, de potrero y mucha gambeta.
Este barrio es leyenda, mitológico. Uno de mis mejores amigos era de acá: el inolvidable «Gordo» Politti, y «El Pin» Angarola, vive acá. Y es un honor visitarlo. José y Agustín Mozer. Un orgullo y gran responsabilidad hablarle a las nuevas generaciones de un barrio resiliente y glorioso, que nunca baja la guardia.
Me contaron, un amigo viejo y sabiondo, que había primero un dispensario médico, una pista de automovilismo, un aeroclub, la cancha de Santa María de Oro, obviamente. Y jugadores de futbol y boxeadores brotaban «a montones».

Le cuento que yo vivía en Alem y 25 de Mayo e iba a la Almafuerte. Voy a hablar un poco de mi poco gloriosa vida futbolística: Jugué en Salto Grande, Hípico y en Estudiantes en divisiones inferiores. Entrené, pero no jugué en Sarmiento y Wanderers.
Fueron tiempos dorados. Amé y me sentí amado haciendo eso. Entrenaba toda la semana soñando con los partidos del fin de semana; me sentía popular y vivo. Cuando enfrentábamos a «El Santo», era chocar con un grande.
Cuando dejé, me sentí solo, me aburrí y empecé a matar el bodrio con consumos problemáticos. Tenía problemas de respiración, tos, mocos, alergia, sordera, dolores de cabeza, temblores, tics nerviosos, miedos, etc. Algo de todo. Empecé a fumar y me aliviaba. Pero no me curaba. Empecé a chupar, no me recuperaba. Y fui faltando a entrenar, yendo esporádicamente, hasta que nunca más aparecí por perder el hábito.
Ahí ya estaba apático, y me faltaba ese motor deportivo que me brinde vitalidad, que me ilumine el camino, encima con vínculos y amigos. Me crecía el malestar porque casi no tenía esos estímulos…
Seguí con marihuana, cocaína, anfetamina, metanfetamina, Rivotril… Me mandé todo. Al principio me creía «Tony» Montana, un «gánster»… Terminaba todo brotado, vagando, solo, congelado, paranoico y demente. Por el consumo de estupefacientes.
Fue una muy mala idea dejar el futbol para hacerme vago y empezar a drogarme. Pensaba que no me iba a hacer nada. Pero terminé «en la mala». «Lo que se permite se repite».
Con las drogas no dormís bien. Y no dormir te genera estrés y ansiedad. Si no tienes un sueño profundo y reparador, arrancas roto, sin ganas y con mala onda. Sin concentración y buena memoria. Si estamos «de larguirucho», empeora nuestro aprendizaje y creatividad. Y dejas de jugar.
Nos vamos quedando «vegetando» en casa, teniendo una adaptación pasiva de la realidad, como se dice en Psicología Social. Los estudios confirman que las personas que se acuestan tarde y salen a drogarse tienen mayores tasas de depresión. Y aumenta el riesgo de alzhéimer.

Dormir mal por «la vagancia» impacta en la salud física porque debilita el sistema inmune, empeora el metabolismo y nos desregula el apetito. Cuando salís, «te la das en la pera» y no dormís, envejeces rápido, porque se reparan mal las células. Y arrancas perdiendo el partido desde el arranque.
Esta charla es de prevención de las drogas, que pueden interferir con su rendimiento, afectan y mal la salud y rendimiento deportivo. Y la capacidad para correr y concentrarse. Y la vida misma.
Hay alternativas saludables para lidiar con la presión o el estrés, como practicar deportes, hablar con amigos y familiares o buscar ayuda haciendo lo que «les cope». Héroes y modelos a seguir que admiramos y mucho, llevan un estilo de vida saludable. Esos ídolos eligieron evitar las drogas y se enfocaron en su entrenamiento y su vida personal.
Las drogas pueden tener efectos devastadores en la salud física y mental, incluyendo enfermedades, trastornos mentales, adicción y, en casos extremos, la muerte. Como dice la literatura: cárcel, hospital o muerte.

El consumo y la distribución de drogas pueden llevar a problemas legales, detenciones y altas condenas. Hoy, Alvarado, «El Pájaro» Cantero, o «El Peruano» de Rosario, son millonarios, pero están todos presos o muertos. Aislados, metidos en buzones, sin poder vincularse ni hablarse. Son «condenados de alto perfil», como el sistema los llama.
Lo mejor que pueden hacer es mantenerse cerca del deporte que eligieron, y les otorga una vida y un sentido de pertenencia. La droga destruye hogares, familias, y terminas solo, enfermo y sin recordar quién sos, y qué soñaste un día.
Te saca todo hasta que te quedas sin nada para darle. Entra en tu mente hasta obsesionarte y controlar tus pensamientos. Finalmente, a arrancarte el espíritu por completo.
Si la prueban, los puede llevar hasta el subsuelo del infierno. Una es demasiado, y mil no son suficientes. La droga no es un juego, no jueguen con la droga; más vale jueguen al futbol.
Gracias, Almirante Brown. Que lo conozco cuando quise conocer la propia identidad del boxeo de Concordia, para tener un criterio a la hora de analizarlo. Y eso me ayudó a enterarme de la importancia que han tenido muchos en nuestra comunidad. Poder reconocerlos públicamente. Y conocer más de dónde venimos; así sabemos mejor quiénes somos nosotros y nos queremos mucho más.
Federico Müller
![]()