En vez de manejar la droga, la droga me manejaba. Me produjo terrible dependencia. Cada vez necesitas más. Llamaba al dealer a cualquier hora, «rastrillaba» la ciudad en busca de una bolsa. Y empezaba a mentir, robar. Era una jarra agujereada, jamás me sentía lleno, satisfecho y saciado. Necesitaba cada vez más pasar por ese efecto y a cada rato. Me «quedaba re manija». Termine siendo un esclavo de la droga. Por eso perdés lo más sagrado, que es la libertad.

El consumo de drogas es peligroso y puede causar daños irreparables para la salud. En algunos casos la sobredosis puede hacer pasar un mal rato, provocar náuseas, vómitos, dolor de cabeza, histeria, e incluso alucinaciones. Parece que vas a enloquecer. Pero también te puede agarrar una severa convulsión, accidente cerebro vascular, choque de auto, riñas callejeras… Y miles de accidentes laborales o de tránsito más.

Trata de buscar la vida generando cosas que te hagan sentir, que lo que haces, construye tu futuro soñado y le agrega valor a la gente. Que aflore su tu belleza interior y encuentres tu magia.

Si son adictos y necesitan ayuda, hablen y traten de recuperarse. Vayan a un consultorio, espacios de escucha, clínicas, también internación, mira que si no te recuperas… te queda la muerte lente y sin gloria. Como se dice en Narcóticos Anónimos: «Cárcel, hospital, o muerte». No es joda. Así pasan las cosas.

Vivir con drogas es como vivir en «El Infierno de Dante». Te cierras y te abandonas, a lo que te indica tu cabeza enferma que pide eso, una y otra vez. Le crees, lo vuelves a repetir, y así va a ser lo que resta de tu vivir. Como dicen en NA: «cárcel, hospital, o muerte».

Federico Muller