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FEDERICO "LOBO" MULLER

SECRETARIA DE DEPORTES IVANA PEREZ EN «ESTADO PURO»
ENTREVISTAS Y HOMENAJES

SECRETARIA DE DEPORTES IVANA PEREZ EN «ESTADO PURO»

Federico Muller octubre 9, 2026 15 min read

Mucho antes de que su rostro aparezca en redes sociales, páginas oficiales, diarios, radios, streaming y blogs políticos como la Secretaria de Deportes de la ciudad de Concordia, el universo de la invitada de hoy fue trabajar y estudiar mucho. Es del barrio Pompeya, cerca del Parque Ferre; fue a la Benito Garat, luego al Bachi, se bancó la carrera de kinesiología laburando en supermercados en Córdoba, y trabajó veinte años con el equipo de kinesiólogos de la selección argentina de fútbol.

No es hija de kinesiólogos o profesionales de la salud ni de funcionarios públicos. Escribió su propio «guión de vida». Siempre, dijo, guiada por el corazón. Haciendo muchos posgrados, aprendiendo y queriendo mejorar. Para darse y dar. Ese es su modo de operar.

Le gustó el laburo social desde la secundaria; arrancó de coaching en un movimiento radical y más temprano que tarde le ofrecieron este cargo de gran demanda y desafío personal. Bienvenida, Secretaria de Deportes de la ciudad de Concordia, Ivana Pérez, a «Estado Puro»:

LA INFANCIA

«Hola «Fede», muy honrada por la invitación, y emocionada. Yo nací acá en Concordia. Mi papá, carpintero, ahí en Urdinarrain, a media cuadra del Parque Ferré, donde todavía vive mi mamá, que era ama de casa. Ella es de la Criolla, de familia de alemanes, Kerlin de apellido».

«Mi mamá siempre trabajó desde chiquita, y vino a la ciudad, a Concordia, a trabajar en la casa de una familia para ayudar a la persona mayor que tenían ahí. Tenía 11 años cuando vino. Esa familia como que la educó más y la llevó a Buenos Aires, a fiestas; así empezó con la socialización de esta manera, iba a caballo o caminando a la escuela, porque vivía en la Criolla, pero en el campo».

«Cuando hizo la primaria, que no llegó a terminarla, me acuerdo que siempre cuenta que salió reina de la primavera. Ella acompañaba a la señora de la casa, la ayudaba a vestirse, a cocinar y bueno, y así fue aprendiendo, digamos, a trabajar de eso. Ella siempre fue muy coqueta, muy fina, siempre caminó muy derechita y muy bonita».

«Estudié en la Escuela Benito Garat, la primaria, hasta quinto grado. Después de ahí me fui al Bachillerato Humanista, mi mamá quería que fuéramos los cuatro a una escuela que tenga unas bases para más futuro, un secundario. Me llevó al Bachillerato Humanista, así que íbamos y volvíamos caminando, a veces en colectivo, desde el Parque Ferré».

«Aprendí, la «vara estaba más alta». No tenía por ahí las salidas que tenían los demás o no íbamos de vacaciones a los lugares que iban los chicos del Bachi, mis compañeros. No todos, como te digo, siempre fue bastante heterogénea en ese sentido, pero bueno, me fui adaptando y tengo muy buenos amigos de esa promoción».

«Todos fuimos a ese colegio. Después mis hermanas se fueron cambiando y dos quedamos ahí, y terminamos ahí. Así que, bueno, nos formamos ahí. Después yo me fui a estudiar a Córdoba Kinesiología. Fui con una amiga».

¿POR QUÉ KINESIO?

«De chiquita se me cerraba el pecho y me tenían que dar corticoides para que pueda respirar. Una especie de alergia asmática; recibí tratamiento porque me costaba mucho respirar. Un día, yo, cuando tenía alrededor de 5 años, miré al cielo en una de esas veces que no podía respirar y le pedí al universo que me dé un poco de todo ese aire que tenía. Porque yo lo necesitaba»

«En ese momento empecé a tranquilizarme, a respirar despacito y encontré como «la fórmula». Entonces, me prometí que cuando yo sea más grande iba a enseñar a los chicos a respirar porque ya había encontrado la manera. Eso es lo que recuerdo de mi pensamiento de niña. Entonces, de grande, me fui a estudiar kinesiología y me especialicé en toda la parte respiratoria en el Hospital Italiano en Córdoba».

«Yo siempre, mi característica hasta hoy en día es que me encanta aprender. O sea, para mí no existe el fracaso, todo lo resignifico para aprendizaje y desde chica pareciera que siempre fui así».

LA LUCHA POR EL LOGRO PERSONAL

«Mi papá, como no podía pagar el alquiler, le hacía trabajos a la chica donde vivíamos en el departamento, de Coco. Y bueno, el primer año fue un poco así: mi papá trabajaba, le hacía trabajos a Coco de carpintería, así yo podía estudiar».
«Después, ya a fines del primer año, me puse a trabajar en Casa Tía del shopping, Nuevo Centro, y me seguí pagando los estudios, trabajaba y estudiaba. Un año en Casa Tía y después cuatro en el Hipermercado Libertad, que estaba en el barrio General Paz».


«A la mañana trabajaba en el hipermercado, salía al mediodía, hacía prácticas en el Hospital Italiano, que estaba ahí a dos cuadras, y después, a la tardecita, iba a la facultad hasta las 11».

LOS MOMENTOS DUROS

«Cuando estaba estudiando para mis dos últimas materias para recibirme, mi hermano fallece, se ahoga en el lago en el año 96. Yo ya había terminado la facultad, pero me faltaba hacer unas prácticas en el italiano. Me faltaban todavía horas de práctica».

«El fue con unos amigos un domingo al lago, a las Palmeritas, estaba un poco crecido y no sabía nadar muy bien, ninguno de nosotros fue a aprender. Entonces, se tiró con los amigos y ahí se hizo como un remolino y, bueno, se habrá asustado y le dio un infarto, después lo encontraron y ya tenía el corazón como explotado. Así que, sí, fue muy triste».

«Me vuelvo a Concordia, estoy unos 10 días, y cuando volví, yo vivía con una amiga que era de Formosa. Ella estudiaba Comunicación Social. Entonces, me dice: «Venite, que estamos comiendo un guiso en tal lado». Entonces, yo fui para cambiar la onda que venía de velorio. Tomé un vaso de sangría que era superpuro y perdí el conocimiento y bueno, ahí fue cuando me quedé embarazada de mi hija con una persona en una relación no consentida. No tengo el recuerdo de ese momento».

«Un momento muy duro, año tremendo. Así que tengo mi hija de 29 años producto de esa noche. Y bueno, embarazada dejé de estudiar unos meses y retomé, cuando estaba embarazada de 7 meses y medio, y ya rendí mis dos últimas materias finales, y me recibí de kinesióloga». 

«Yo nunca me victimizo. Tengo como esa manera, nunca lo hago con ningún tipo de situación y tampoco con esta. Me hice cargo yo, busqué que él la conociera por el derecho del hijo de conocer al padre, digamos, lo pensé de esa forma y en mi inocencia también. Todo porque siempre veo como la parte buena de la gente, elijo eso. Entonces, no porque yo sea buena ni nada, simplemente porque me gusta vivir de esa manera».

«Busqué que la conociera, pero no hubo conexión, así que, bueno, después, cuando ella ya tenía 8 años, se cortó absolutamente todo y, como siempre, era yo la que remaba, dije: «Bueno, ya está, hasta acá». Y quedó todo así».

LA FUERZA

«La verdad es que siempre trabajé. Yo, digamos, como que nunca sentí que los sacrificios que hacía para llegar a algo eran muy terribles. Obviamente, me cansaba físicamente, pero siempre lo disfrutaba. Porque yo lo quería hacer, quería recibirme, incluso me ofrecían cargos mejores dentro de esos trabajos, pero no aceptaba, ya que tenía mi objetivo, que era recibirme para tener ese título y trabajar de eso».

«Nunca hice terapia, siempre que tenía algún problema, hacía un posgrado en eso. Entonces, por ejemplo, decía: «A ver qué me da estrategias mentales para salir adelante: «Programación neurolingüística». Estudié programación neurolingüística, hasta repetí los posgrados; algunos los volví a hacer para actualizarme y, bueno, sigo haciendo, porque me gusta estudiar».

¿QUÉ HIZO ANTES?

«Me volví a Concordia porque yo ya tenía a mi hija acá, que iba y venía. Y estando acá, como siempre fui de hacer muchas cosas a la vez, dije, «Bueno, organicemos un congreso». Entonces estuvimos en el Hotel San Carlos dando este primer congreso, me acuerdo que fueron 200 personas que vinieron de Brasil, de Córdoba, de Salto. Fue un laburo muy grande, pero realmente valió la pena y fue muy lindo, y ellos me dijeron para trabajar en Buenos Aires».

«Así que en el año 2000 me fui a trabajar a Buenos Aires con todo el equipo. Ahí trabajé 20 años. También en varios lugares, di clases en distintas universidades, en un posgrado en la UBA, en la Favaloro, en la UAI».


«Yo estaba haciendo mi primer posgrado de cadenas musculares, de todo lo que es postura, fascias, que es lo que me dediqué más siempre, y bueno, los fui a visitar, empecé a atender pacientes de ellos y, así se fue dando todo hasta que me fui quedando también en una universidad. Una directora me dijo, «¿Por qué no trabajabas en EISA y en el predio de la selección argentina?».
«Yo trabajaba con el equipo médico de la selección argentina que tenía su centro en Caballito, frente a Ferro. C3, se llamaba, un lugar donde se hacían capacitaciones, había pileta de rehabilitación, máquinas, todo lo último estaba, tenía un gimnasio, iban todos los jugadores de fútbol y también famosos. Mi primer reportaje, para que tengas una idea, me lo hizo Enrique Macaya Márquez». 

«Y el hijo, «El Gabi» Macaya, me decía, él es profe: «Mira, tenés 5 minutos para dejármelo bien». Entonces, yo, ¿viste? Yo soy toda de desafíos, me encantan, todo lo llamo desafío, nada lo llamo problema. Entonces, por lo menos en 5 minutos tenía que hacer algo para que esté mejor. Así que bueno, eran locuras lindas que se formaban y era todo un estrés que a mí me encantaba tener».
«Nuevamente me separé un poquito de mi hija, iba y venía, porque yo no tenía donde parar, paraba con unas chicas. No es lo mismo, Capital Federal que Concordia, entonces yo prefería que ella estuviera acá y yo venía los fines de semana».
«Igual yo estaba trabajando acá, trabajaba acá en Concordia y bueno, y así empecé. Un año estuve yendo y viniendo hasta que después tuve que decidir: o acá o Buenos Aires, y me quedé allá, que tenía mucho más crecimiento, digamos, profesional».

«Ayudé a formar la carrera de Kinesiología ahí con Cristina Mazzetti de Alacino, una casada con un hermano del «Choclo» Alacino. Así que bueno, ya estando en Buenos Aires, conocí al papá de mi segundo hijo. Tengo una nena que tiene 29 años ahora y mi hijo, que tiene 19 ahora, Santiago».

«Pero experiencias muy lindas y todo desde el amor siempre hice y desde la intuición. Yo siempre nunca trabajé por un sueldo, salvo cuando estudiaba. Siempre trabajé desde la pasión. Me gusta esto, me apasiona y voy».

«Tuve mi pareja con la con la que tuve mi segundo hijo y con él viví 12 años en Buenos Aires. Después nos separamos, un año antes de que empiece toda la pandemia. Vivimos 12 años los cuatro».

EL PROPOSITO

«Mi propósito de vida por el que vine acá Concordia es para poder brindar un poco y acompañar desde donde yo sé a mucha más gente, a más cantidad de personas, porque yo sentía que yo tengo «miles de dólares» en formaciones de desarrollo personal, de cómo estar mejor desde el cuerpo, desde la mente y todo eso y lo aplicaba solo a poquita gente, a muy exclusiva, para que yo lo saque adelante y lo hacía».
«Y estaba muy bien y muy tranquila. Pero a mí no me gusta estar tan cómoda, me gusta como ver cosas nuevas, apostar más. Y bueno, entonces me dije: «vengo y empiezo acá de cero, tranqui. Me puse un lugar en San Martín y Brown, un centro de eje postural y emocional».
«Y mientras estaba ahí me dijeron, «Necesitamos una coach en un espacio de político. Y yo tengo varias formaciones de coach corporal, ontológico, health coach, coaching salud y bienestar, coach con PNL. Entrenadora en programas de hipnosis, bioenergética. Entonces comence».

«Acá, como yo siempre fui de hacer muchas cosas, me dijeron si quería ser coach de un grupo político, Evolución Radical, que había gente conocida, unos primos trabajando, y bueno, empecé como coach y después me fui encariñando con la gente, me gustó hacer las dinámicas en grupo e ir por los barrios, y conocer a la gente».
«Yo antes lo hacía con el padre Querubín, con los Padres Capuchinos, cuando iba al colegio, y me encantaba ir a los barrios a ayudar, cortar el pelo, sacar los piojos, hacerles alguna sopa, un jugo Malleret, me hacía bien y lo disfrutaba. Iba con la guitarra, tocaba ahí en las Tablitas, y toda esa zona. Así que, bueno, fueron momentos muy lindos del secundario, de solidaridad, digamos, en la parte social».

LA GESTIÓN

«Un año antes de las elecciones se sumo Francisco (Azcue), me gusto su manera, muy preseverante, muy tranquilo, con muchas cualidades y me sume. Me parecio que la gente quería un cambio, me dijeron para ser secretaria de deportes y acepte»

«En la gestion, el primer año fue muy dificil, yo al principio escuchaba todos, entendía lo que le pasaba a cada uno porque me dedico a eso, a colaborar para que esa persona pueda estar mejor, pero no podía ayudarlos porque, muchos en un rol de víctima o en un estado de superviviencia, donde vos creías que por ahí no sabías que era algo desconocido, lo nuevo que venía, no sabías qué te podía pasar, tenían muchas resistencias y miedos».
«Estuve muy estresada, el primer año creo que fue el peor año de mi vida. Después de la muerte de mi hermano porque me estresé muchísimo, no podía enfocar nada en mí, las necesidades eran tantas, urgencias, cosas que solucionar, que ver, que y al mismo tiempo, poder pensar, estar en eje, colaborar y ayudar, que realmente me estresé muchísimo y mi cuerpo me pasó factura, me enfermé, me dieron muy mal todos los análisis y bueno, tuve que de a poquito, empezar a buscar la vuelta y aplicar todo lo que sabía para los demás, aplicarlo en mí».
«No fue fácil, pero me ayuo. Ahora estoy parada desde otro lugar, siento que faltan muchas muchas cosas, todo es un aprendizaje porque no solo es un aprendizaje de lo que había y de lo que hay que hacer, sino que es un aprendizaje nuevo de cambio de paradigma».
«Vos pensá que siempre el Estado proveyó mucho a la gente, de cosas y ahora no solo en Concordia a nivel mundial, el cambio de paradigma es que vos sos responsable y sabés que dentro tuyo están todos los recursos para salir adelante».

«No es fácil y pienso que yo estoy en ese proceso, aporté y sigo aportando bastante porque lo viví siempre así, no solo porque lo quiera decir o sea un deseo, sino que es mi forma de manejarme en la vida».

«En lo particular, hago trabajos, atiendo pacientes, a veces talleres, clases grupales, no con la intensidad, no tengo el tiempo ni tanto la energía para eso, pero trato de, nunca, desvincularme del todo de mi trabajo».

«Uno tiene valor por ser humano y por querer hacer algo mejor para vos mismo y para la sociedad y no tiene nada que ver con que tengas más o tengas menos cosas materiales»

La teoría del guion basada en Eric Berne, se relaciona con los mandatos y prohibiciones que recibimos desde chicos: estructuras, creencias, relatos y valores que nos transmiten y que van armando nuestro «libreto» de vida, definiendo cómo actuar y qué papeles interpretar.

Nacen del núcleo familiar, y está atravesada por los guiones de la sociedad en general. El guion de éxito y de fracaso: Ambos guiones terminan siendo perjudiciales si nos obligan a vivir de manera forzada y resignada.

Lo ideal es, según Berne, escribir o reescribir nuestros propios guiones de vida. Esto implica un cambio profundo y despierta resistencias, miedo a la pérdida, al ataque. Para seguirlos, a pesar de todos, se necesita fortaleza interior, determinación y corazón. 

«Yo soy una persona muy apasionada, doy lo mejor de mi. Sensible, cordial, pero muy pero muy fuerte «Fede». Te agradezco mucho por esta nota, nos parecemos en la pasión por nuestro trabajo y en las ganas de sumar. Estamos en contacto». 

Hay que hacer lo que te gusta, te nace, te apasiona, y por ende te va a salir y hacer sentir bien. Hoy Ivana Perez «vida y obra». De una super inspiradora historia.

Federico Müller

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