
El bonaerense Kevin Ramírez, trabajador del sindicato de camioneros de Caballito, gano su quinto combate consecutivo -en esta temporada- en cuadriláteros sauditas para completar un premio suculento de 200.000 dólares acumulado en todo el certamen. Y lo logró. De los boxeadores argentinos, únicamente el excampeón mundial Fernando “Pumita” Martínez pudo generar un dinero tan tentador en 2025.
Ramírez, de 25 años y un récord invicto de 12 victorias (4 KO) y 2 empates, dio todo tipo de ventajas corporales en este campeonato. Es un peso crucero natural (90.700 kg) y debió inscribirse en la división de los pesados.
Pese a ello, en todos sus cotejos desde abril a hoy, tras dejar en el camino a Brian Zwart, de Países Bajos, Reagan Apanú, de Congo, el polaco Piotr Lacz, el norteamericano Dante Stone y el mismísimo Krnjic, siempre fue “la cenicienta del ring”, algo semejante a un atleta diminuto dirimiendo con “gigantes forzudos”.
Supo como moverse a la hora del fragor y en base a velocidad y combinaciones a la zona baja frenó a un torpe pero poderoso Krnjic, que lo conmovió las pocas veces que lo conectó. Evidenciando un progreso paulatino, supo como ganar los rounds y mantener una ventaja inicial ante un oponente de tremendo físico, pero lento y sin ideas.
Entrenado por Javier Molina en el gimnasio “Puños de Acero” de Burzaco y representado por Mario Margossian, Ramírez, hermano menor de Víctor, “El Tyson del Abasto” y ex campeón mundial crucero en 2008, se convirtió en el gran ganador del pugilismo argentino en el exterior.
Aún, con el triste efecto de la caída de Fernando Martínez ante “Bam” Rodríguez, semanas atrás, este triunfo se convierte en un imprescindible espaldarazo para el boxeo local, lleno de exigencias y comparaciones permanentes con sus tiempos dorados.
Ramirez emuló muchas epopeyas del ring. Esta vez, no hizo falta ganar un mundial. Ganó un torneo jugoso en todo aspecto. El operario de limpieza perdió el presentismo de diciembre, pero ganó mucho más que un cheque de 200.000 dólares. Gano prestigio, respeto, posiciones en el ranking, y la oportunidad de pelear contra mejores oponentes y por, posiblemente, un título mundial.
Fuente: Osvaldo Principi para La Nación

