Mistral es una reconocida marca de moda casual y deportiva, con aires náuticos y surferos. Nacida en la década del setenta en Suiza, e inspirada por su pasión por el agua y el viento.
A finales de los ochenta, encontró la fórmula para trascender del ámbito acuático al urbano. Con sus prendas de colores vibrantes y tejidos técnicos, fue uno de los estandartes de una generación, la mía, hechizada por esa estética.
Combinaba ropa pulida, y tradicional de las universidades y clubes deportivos, con elementos casuales y modernos. Teñidas con esos colores encendidos, y estampados «noventeros». Ya en los 90, mi década, eran tan reconocibles que hasta incluso se empezó a utilizar el nombre de la marca para definir un estilo: onda Mistral, o estilo Mistral. Tanto es así, que muchos de los tipos/as más mirados y admirados, han usado Mistral: linda, playera, y con gente bronceada. Pero al mismo tiempo elegante, cómoda, y descontracturada. Muchos querían parecer y, sobre todo, ser un tipo Mistral.
Para conocer como llega Mistral a Concordia hablé con sus dueños, Paula Centurión y Sebastián Novello, quienes muy amablemente y pacientemente me contaron, en tres entrevistas, y muchos audios, la historia de un espacio hermoso, amplio, cálido. Bienvenido «Pauly» y «Sebita» a «Estado Puro»:
«¿Hola «Fede», cómo estás? La cuenta de Mistral la abrimos en el año 2000, más o menos. Hace 25 años aproximadamente. Se comercializaba en nuestro histórico local, acá en Cadillac y Raffaelli («Desde 1985 jugando del local en la ciudad de Concordia»). Y se vendían junto a otras, que ya estaban. Yo empiezo a trabajar recién en el 2006, antes, quien manejaba todo, era mi papá, Jorge Novello».
«En un momento, desde la empresa nos ofrecen abrir un local exclusivo en Concordia. Veíamos que tenía potencial, entonces inauguramos Mistral en el 2009 en calle Catamarca 37, enfrente del gimnasio San Jose. Originalmente vendiendo para adultos y niños».
«Se separaron las casas y se trabajó con mejor prestación y comodidad, era un lindo lugar, que con el tiempo ya nos quedaba justo. Al tener la venta exclusiva y el lugar, le pudimos dar la fuerza que necesitaba, a partir de ahí tuvimos más diversidad, y la demanda creció. Ya era otra cosa. Un lugar lindo, bien decorado y equipado».



Mistral me ha funcionado tanto en la playa como en la calle. No tengo que andar cambiándome mucho, salgo de trabajar en la radio o de la calle, hago mi deporte, ducha «a la carrera», y listo para disfrutar, o volver a laburar. Cuando me compro algo lindo en Mistral, me activa y me energiza. Porque siento que va en armonía con mi propia vida.
La idea de que sus prendas sean cancheras y versátiles, perfectas tanto para la playa como para una salida, es sin duda uno de sus grandes activos. Y, la calidad humana de su gente, es otro gran atractivo.
FEDERICO «LOBO» MULLER