El 26 de febrero en el dia de campo de arroz hubo una distinción al Mérito Arrocero al Ing. Agr. Hugo Müller, presidente de Fundación Proarroz desde hace más de treinta años, en un homenaje cargado de emoción. El discurso de Ricardo Lande, miembro fundador, emociono a las 230 personas que llenaron las instalaciones del campo experimental. Así como entrevisto y homenajeo a muchas personas desde hace años; este, quien es mi papa, se lo merece y mucho. El discurso, es hermoso y sobre todo… ¡Muy cierto!:
Ricardo Lande:
«Lo más difícil, porque justamente hacerle justicia en pocos minutos a una persona que ayudó a darle forma a todo un sector, no es sencillo. De hecho, el año pasado me tocó a mí recibir este premio de manos de Hugo. Y si uno revisa ese discurso, se va a dar cuenta de para hablar de arroz en la Argentina hay que hablar de Hugo Muller. Para hablar de Proarroz hay que hablar de Hugo Muller».
«Si tengo que empezar por el principio tengo que recordar el primer viaje que hicimos juntos. Fuimos a aprender de las mejores prácticas de otros países. El primer viaje fue en el año 86. No hace tanto. Un año de suerte para los argentinos, pero no solo porque ganamos el mundial. Fue un viaje que organizó el ingeniero agrónomo que era el asesor del Crea la Paz. ¿Saben quién era? Willy Bernabéu. Casualidades de la vida».
«Una vez que completamos la gira larguísima, agotadora, Hugo y yo fuimos a cenar, estábamos en Colonia y después de cenar en el hotel había un Casino. No sabíamos ni cómo se jugaba la ruleta, pero jugamos. No solo ganamos, sino que con lo que ganamos nos pagamos todo el viaje. Dígame si eso no fue una señal».
«Una señal del camino que era ese. ¿Enviarnos al casino?, no. No era la idea. ¿Salir a prender? Sí. ¿Traer lo mejor de afuera? Sí. ¿Apostar al desarrollo del sector? Claro que sí. Después la fortuna no fue solo suerte. La fortuna fue trabajo, fue constancia, fue un enorme esfuerzo físico y emocional. Hubo años buenos y años tremendamente duros. Y en todos esos años Hugo fue siempre el mismo».
«Estuvo siempre firme, estoico, incondicional y lo más difícil, optimista a pesar de todo. todo. Hugo fue clave en momentos fundacionales del arroz en Argentina. Cuando no había semillas, no había genética local, fue uno de los primeros en impulsar las giras técnicas. Como ya conté, primero fue a Uruguay, por supuesto, después Brasil. Y después fueron las las giras a los Estados Unidos».

«Hugo fue el primero en pensar que el rinde no dependía solo del esfuerzo individual, sino del desarrollo colectivo. En esos viajes nace una pregunta simple, pero potente. ¿Por qué no hacemos algo parecido acá? De esa pregunta salen las primeras reuniones, claro, todo a pulmón. Y de ahí sale la comisión de mejoramiento del cultivo del arroz».
«Un sector que se organiza productores e industrias juntos para invertir en tecnología, en genética, en conocimiento, algo inédito para la época. Tan inédito que cuando tuvimos que explicarlo en distintos foros, en distintos lugares, era muy difícil de explicar».
«Hay una anécdota, «Hugo» se acuerda bien, explicando en la Cámara de Senadores de la provincia de Entre Ríos. Un Senador nos pregunta, «Pero ¿dónde está el curro acá?» ¿Quién gana con todo esto? ¿Cuál es el negocio? No le entraba en la cabeza, no podían creer que había un sector que estaba proponiendo algo así».
«Hugo» también fue el que se sentó en mesas difíciles con organismos del estado, con instituciones, defendiendo el programa, defendiendo a Alberto, defendiendo la continuidad de un proyecto que hoy es un caso de referencia en la región».
«Y hoy vemos el resultado, un campo experimental que es un orgullo para el sector y un pro arroz con nuevas generaciones de profesionales, jóvenes, formados, comprometidos a continuar este legado. Ahora bien, este premio no sería justo si yo no me tomo un momento para hablar de «Hugo» como persona».

«Podría decir que es íntegro, capaz, inteligente, buena persona, buen amigo, de una honestidad brutal. Pero la verdad siento que me quedo corto. Porque son palabras grandes, que enumeradas pierden fuerza. Entonces lo voy a decir como lo veo yo».
«Hugo es un tipo de los que cumplen, de los que están, de los que sostienen. Hugo siempre respetó la palabra en todos los niveles. Incluso niveles simples, básicos. Si él te dice que va a asesorarte, te va a asesorar. Si él te dice, «Vamos a ir al campo, vamos a ir al campo.» Es de los que caminan, que recorren, se mete, se embarra con calor o con lluvia».
«Y eso me hace acordar algo. A lo mejor algunos de ustedes también. ¿Se acuerdan las zapatillas Bolleras ¿Las conocen? Hasta que las bolleras de Hugo no estaban completamente deshilachadas, no las cambiaba. Hice el nivel de un ejemplo de nivel de autoridad con el cual él se manejó en todos los órdenes del ambiente. Y recién se ponía las botas de goma cuando la hoja bandera ya nos lastimaba, hasta ese entonces no había manera. No era de ir a dar una vuelta».
«Tengo historias de la regulación de la sembradora, qué horror. Que la balancita, la bolsita, la bandita elástica para regular las sembradoras de esa época, horas, fanáticamente puntilloso en cada una de las mediciones. El aro, el aro de 33 cm, siempre la mano, la camioneta, la lonita para la cola de la cosechadora para ver cuánto estábamos tirando por atrás en la cosecha».
«Eso para mí en mi historia lo pinta entero, un tipo completamente comprometido. Y ese compromiso no es solo con el arroz. Hugo tiene un nivel de curiosidad, de inquietud que yo se lo vi a pocos. El pregunta, busca, escucha y hace, con el mismo nivel de compromiso que tiene con el arroz desde hace más de 40 años. Ese que tiene en lo comunitario. Por ejemplo en el club Hipico Concordia, Cooperadoras Escolares, Asociación de Ingenieros Agrónomos, Fundaciones, donde haga falta».
«Hugo Müller tiene un propósito que lo empuja todos los días, trabajar por lo colectivo, construir cosas que no son para él, sino para todos y en el camino te empuja a vos también. A mí me pasó. Y por eso, además de admirarlo, hoy quiero aprovechar para agradecerle».
«Yo creo que los homenajes no solo hay que hacerlos en vida, hay que hacerlos en plena actividad, en vigencia. Por eso, este campo experimental en el que estamos hoy, que es un ejemplo de Latinoamérica, lleva el nombre de Hugo Müller».

«Porque representa lo que Hugo hizo, pensar en el futuro, construir algo que lo trascienda y desarrollar un proyecto sólido para los que vienen, un Proarroz que está andando con profesionales jóvenes, con continuidad con método. Eso no es casualidad».
«Hoy no estamos entregando solo un premio. Estamos haciendo un acto de justicia con una persona que ayudó a transformar el sector agropecuario y que lo hizo con integridad, con honestidad y con un compromiso total. Este premio estaba escrito. Hace años».
«Hoy lo único que hacemos es cumplir, como lo ha hecho Hugo. Hugo, de corazón, gracias. Y ahora sí, con muchísimo orgullo y una enorme alegría te entregamos el «Premio al Mérito» de tu arroz».
FEDERICO MULLER

