«DE LA SOSPECHA AL ABRAZO» COMO HABLAR CON TU HIJO SOBRE DROGAS Y PREVENIR

En las últimas décadas se ha naturalizado en los adolescentes el consumo de alcohol. En las mesas de las previas hay alcohol, a veces marihuana y, en algunos casos, cocaína. Se debe hacer el acceso al alcohol lo más dificultoso, para que la transgresión baje el nivel de peligrosidad mientras el límite existe.
Si no hay límites, la transgresión va escalando a límites disparatados como estos de los que estamos hablando. Los chicos no van a dejar de consumir alcohol probablemente. Pero la transgresión les va a resultar más difícil.
Que el límite exista para que sea roto con cuidado, y que la transgresión se haga compleja. En las últimas décadas, el consumo de sustancias en los chicos ha aumentado. El límite es amor, cuidado. Si no se ponen límites, la vida lo hará, y por las malas.
Como padres, es natural que se preocupen por sus hijos adolescentes. Y que el tema de que se vuelvan adictos o fármacodependientes los desvele. Si bien no se puede controlar todo lo que hace un hijo, se pueden tomar medidas para minimizar el riesgo.
Primero, sugerencia: aprendan todo lo que puedan sobre las drogas, el abuso y sus consecuencias. Detrás de cada adicción hay miedos, heridas, emociones tóxicas, problemas neurológicos, físicos, etc. Sos más vos y tus problemas, que por eso consumís drogas, las drogas.

Detrás del consumo hay miedo a sentirnos desprotegidos, inseguridad, rechazo por parte de los padres o del grupo de amigos, necesidad de huir de la realidad, fracasos acumulados y, en consecuencia, una baja autoestima. Siempre es multicausal.
Un hijo puede usar drogas en un intento por encajar con amigos o para impresionar a un nuevo grupo. Para socializar, porque disminuyen sus inhibiciones y los hace sentir más seguros y cómodos. Para aliviar el dolor y la ansiedad, para afrontar problemas y dificultades.
Es importante que hablen con sus hijos sobre su vida y la droga. Pueden usar las noticias, los programas de televisión, los podcasts o las películas como un punto de partida. Mirar juntos Seres Libres, conducido por Gastón Pauls, que está muy bueno.
Dedíquenle a su hijo tiempo para hablar y escúchenlo sin interrumpirlo. Esto le mostrará que le importa lo que él sienta u opine, hablando sobre lo que está sucediendo en la vida de él. Esto facilitará las conversaciones cuando surjan temas más delicados como la violencia, el alcohol, las drogas o el sexo.
Los comportamientos que ustedes muestran envían un mensaje directo al adolescente. No usen drogas, obviamente, y utilicen los medicamentos únicamente con receta, como se les indica. Si beben alcohol, háganlo con moderación. Varólenlos, que se sepan hacer las cosas; no lo críen con miedo.
Reglas claras para su hijo sobre el uso de drogas. Esto puede incluir no viajar en autos con muchachos que hayan estado usando drogas o no permanecer en una fiesta en donde alguien esté consumiendo delante de él.
Aliente las actividades saludables. Los pasatiempos, los clubes, los deportes y los trabajos de medio tiempo son excelentes maneras de mantener ocupados y motivados a los adolescentes.

CONOZCA LAS SEÑALES
Existen muchas señales físicas y de comportamiento que indican un uso de drogas. Aprendan sobre ellas y estén al tanto de si su hijo actúa o luce de forma diferente: Pronunciación lenta o mala por usar tranquilizantes y antidepresivos. Hablar rápido o de manera explosiva por estimulantes. Ojos inyectados de sangre. Tos que no desaparece. Olor o aliento inusual. Pupilas extremadamente dilatadas. Inapetencia con el consumo de cocaína. Aumento del apetito con el consumo de marihuana. Marcha inestable. Dentadura en mal estado. Pereza, apatía o somnolencia constante.

Mal rendimiento y aumento del ausentismo escolar. No participar de las actividades habituales. Cambio de grupos de amigos. Usar mucha imagen y seguir fanáticamente a referentes tóxicos. Actividades secretas. Aislamiento. Paranoia. Negatividad. Mentir o robar. Violencia
CÓMO CONSEGUIR AYUDA
Si cree que su hijo está usando drogas, quizás lo mejor sería hablarlo amablemente con él para alertarlo de que no se arruine la vida así, y luego, si su conducta prospera, comience por hablar con el asesor terapéutico, el médico o el psicólogo de su familia. Su proveedor de salud puede ayudar a tratar a su adolescente, o derivarlo a un especialista en drogas o a un centro de tratamiento.

También puede buscar recursos en su comunidad o en hospitales locales, como Narcóticos Anónimos. Visite a especialistas que tengan experiencia trabajando con adolescentes y las adicciones. Cuanto antes consigan, menos probable será que el uso de drogas de su hijo crezca, se convierta en un abuso y, finalmente, en una enfermedad crónica y mortal. La droga te deja a los costados del camino y sin destino.

Observar, aprender, hablar y no juzgar es el primer paso para rescatar. Tu amor presente hace la diferencia; nunca es tarde para que el pibe vuelva. Antes de juzgar, conviene comprender. Al fin y al cabo, todos estamos haciendo lo que podemos con los recursos que tenemos.
Federico Müller
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