FEDERICO "LOBO" MULLER

BOXEADOR TOBÍAS GOMEZ EN «LA LEY DEL BOXEO»

El invitado de hoy volverá este viernes 10 de abril al ring en el estadio Gigante Verde del club Estudiantes de Concordia. Frente a Pablo «El Guapo» Basualdo. Siempre fue atractivo verlo. Grande, largo, atlético y vulnerable, todo en uno. Que producía sensaciones múltiples en sus peleas: incertidumbre, drama y knock-out, de los dos lados.

Es grande, atlético, tiene peleas recordadas, hace bastante que no pelea, y con el agregado de que su hermano también era muy conocido en la concordia pugilística, lo que potenciaba su imagen.

Dejó, extrañó el gimnasio, el vestuario, la competencia y su identidad de boxeador. Añoró las satisfacciones del deporte de las narices chatas. Como fue premiado en el pasado, como todos, buscará repetirlo. Las emociones positivas, se sabe, cultivan nuestros hábitos.

El fin de semana que viene se enfrentará a un rival que conoce muy bien. Tipo bueno y con talento. De pronóstico incierto. En los papeles, me dicen, el favorito es el otro. Vamos a preguntarle cómo se siente con este concepto.

Clavado que sí, andas seguido por «el muro», vas a ver a este flaco espigado en algún momento.  Ha corrido maratones, hecho karate y jugado al fútbol en Comunicaciones. «Pero el amor por el boxeo pudo más…», me dijo alguna vez en una charla.

Lo vi hace poco en el polifuncional entrenando a las órdenes de «Escopeta» Ruiz. Ahora está a full con «Fran» Pepa. Se avecina alta contienda. Le damos la bienvenida a mi amigo personal y muy querido en el ambiente, Tobías Gómez, a «La Ley del Boxeo»:

«Muchas gracias, «Fede». Muy agradecido de estar acá. Se dio la oportunidad de organizarme con los horarios y entrenar con mi amigo Francisco Pepa. Y la parte física con «El Colo» y «La Noe» Ponce. A full con los tres». 

«Con Pablito Basualdo… los dos queremos ser boxeadores, los dos nos consideramos buenos boxeadores y es así. Se tiene que dar el bueno contra el bueno. Se tienen que cruzar para saber quién es el mejor. Eso es lo que me gusta a mí, porque son peleas competitivas de desarrollo incierto».
«En el año 2022, que fue mi mejor año, hice 11 peleas, de las cuales perdí una y fue por descalificación. Vale la pena aclarar. Un excelente año, fui campeón, premio San Antonio de Padua; venía dándole mucho ruedo a mi carrera como boxeador. Y también tuve que hacer lo que hay que hacer, que es trabajar como un hombre de bien y, bueno, no pude sostener la marcha de ser un boxeador de élite, por así decirlo, y llevar la vida de laburante. Me arruinó un poco la cabeza el no saber manejarlo».


«Pero volvimos y volvimos bien, gracias a Dios, ya estoy de vuelta en el boxeo, en el ambiente. Eso fue muy difícil, ¿no? Me pasó a mí y le puede pasar a muchos chicos, por eso quiero hacer una base en que hay que cuidar la salud mental, tanto del deportista como del laburante del día a día. Cuando me pasó, que tuve que dejar el boxeo, empecé a sentir como que se me venía todo abajo, porque estaba alejado del deporte que hice tantos años, al que le dediqué tanto tiempo. Estuve tratando de buscar un rumbo porque a la vez yo sentía que estaba como ahogándome en problemas y abandonando el boxeo, que era lo que tanto quería; también trataba de buscarle la vuelta a la vida y no encontraba un rumbo en ningún lado».

«Lo hablé con mi vieja, empecé a buscarle la vuelta, fui al psicólogo, hablaba con mis hermanos, charlando pude salir, porque te soy sincero, hubo un momento en el que yo directamente no quería vivir más, no me sentía conforme con nada, no me sentía lleno con nada». 

«El boxeo me ayudó a enfocarme de nuevo, a comprometerme. Porque siento realmente que es lo mío. No solo porque las personas me lo dicen, yo, la verdad, siento que tengo potencial y me hace sentir bien. Tenía un problema antes, a pesar de que en las presentaciones me vieron bien, siempre tenía mis dudas, nervios, ansiedades, que ya las liberé. Ahora, en mi vuelta, van a ver a un boxeador más seguro, más firme». 

«Estuve con Francisco Pepa, también en el tema de boxeo, le busqué la vuelta. Cuando tuve la oportunidad de pagarme una psicóloga, lo hice. Fui a un psicólogo deportivo. Busqué tutoriales, canales de YouTube, leí, hice ejercicios de respiración, de visualización. Fui buscando herramientas para sentirme mejor». 

«Trabajaba en una empresa agrícola todo el día. Me sentía mal. Sin ganas, vacío. Luego entrenaba, ganaba. La presión era mucha. Me agarró estrés. También en la cosecha. A veces en condiciones terribles. Estuve donde luego fue la policía y había compañeros muy mal, con mucho consumo, viendo todo lo que yo no quiero para mi vida».

«Le había pedido al capataz que me traiga para Concordia porque me sentía mal, estaba rodeado de gente de consumo. Me levantaba y veía «piperos» consumiendo todo antes de cosechar, fue muy duro para mí. Pero bueno, hoy estoy acá. Gracias a Dios y lo que pasó pasó, fue una mala experiencia nomás, pero que me dejó mucho aprendizaje».

«Es importante ganar. El resultado en sí no tiene que influir igual. Yo vuelvo con todas las ganas de ganar, de meter mis manos, de salir victorioso. Pero no va a influir en mi carrera, o sea, en el profesionalismo. Con Pablito «hicimos guantes» fuerte, muchas veces, nunca en peleas oficiales, es un muy buen boxeador, que se va a presentar en una muy buena condición». 

«Hace doce años que hago boxeo, desde los 12. Tengo 24. Yo me acordé de esa nota que me hiciste hace casi diez años y me acuerdo que te contaba que yo me movía en un círculo sencillo, que era entrenar, mi casa, sigo en la misma, con mi gente, mi perro, mi barrio (María Gorreti)«. 

«Yo arranqué en el Polifuncional porque mi amigo Francisco Pepa me invitó a ir. Estuve con Fabián Monzón y Ariel Ruiz, años. Al final no nos estábamos poniendo de acuerdo y decidí irme con Francisco, que me invitó a su gimnasio, Kaeshi. Estamos en un lugar cómodo, con buena gente». 

«Estoy entrenando de 21 a 23, de la noche. A la tarde voy al gimnasio Center Gym, con «El Colo» y «Noe», a quienes conozco de la Clínica del Deportista, y me dieron buenos resultados. Y de mañana hasta las 15 soy albañil, trabajo en la constru. Con «TNT» Lescano». 

«Para fin de año me gustaría hacerme profesional. Mido 1,85, y puedo dar 66 kilos, categoría welter. Hace 2 años y pico, casi 3 años, estaba con todos los papeles en trámite para hacerme la licencia profesional. Pero por lo que te dije, que me sentía mal, con mucha presión, estancado, tuve que abandonar todo eso, y los papeles en trámite se me vencieron».

«Mucha gente me llamaba para que vuelva a boxear, pero mi cabeza en ese momento no estaba para eso. Por eso rechacé todos esos ofrecimientos. Hasta me ofrecieron una pelea profesional en Uruguay. Un tiempo hice levantamiento de peso, me gustó. La profe Noe competía y hacía. Un día le pregunté cómo era y le metí nomás». 

«La pelea que tengo pensada es básicamente los sparring que hacíamos. Él tiene mucho aguante, nos conocemos los dos. Es muy buen boxeador, es rápido, pega fuerte, con más alcance de brazos que yo, porque tiene una caja más ancha». 

«Volví y quería que el rival sea pesado, potente; él es el actual campeón. Yo quiero hacer la pelea con él porque sé que es el mejor que hay en la categoría de la provincia. Así que es un buen desafío».

«Entrenar con mi hermano Martín ‘El Pumita’ Gómez es lo mejor que me puede pasar. Es mi héroe. Convivimos el día a día y es hermoso. Estuvo muchos años afuera. Lo extrañé mucho. Nos matamos a palos, luego nos reímos, nos sacamos los moretones frente al espejo y nos ponemos hielo».  

«Yo pasé por la lona más dura, me enfrenté a tipos tremendos; sin ir más lejos, hace poquito peleó Baltazar Noria, con quien me enfrenté en unos Juegos Evita. Estoy viendo que gente de mi edad está haciendo cosas buenas con el boxeo, que están peleando por títulos. Y eso me da a mí la iniciativa, estos pibes con los que compartí campeonatos lo están logrando; yo lo puedo lograr también».

«Mi victoria preferida fue frente a Baltazar Sellanes, por el título entrerriano, que fue integrante de la selección argentina. Más allá de la victoria, me hizo sentir especial el apoyo de la gente que me comentaba que hacía mucho no iba al boxeo, y tanta gente. Hacía años que no se veía tanta gente tan eufórica por un triunfo. El cariño de la gente me fue incentivando a seguir y ahora a volver».  

«Y la pelea que más sufrí fue contra «Pichi» Paria, boxeador profesional de Colón. Había perdido por knock out allá, pero por todo lo que venía sufriendo en mi vida, ya venía mal. Al tiempo dejé Estuve dos meses sin entrenar y volví con Francisco Pepa. En ese tiempo mi entrenador era Carlitos Bravo».

Vuelve Tobías Gómez. «La torre infernal de María Goretti». Gran persona, un tipo muy sano de la zona sur, vieja, que sacó tantos boxeadores de la escuela República Oriental del Uruguay, salido del Polifuncional, que engalanaba las veladas hasta que nos agarró la pandemia, y que tuvo ese inconveniente, que se estresó.

Porque él laburaba, entrenaba mucho y peleaba mucho, tenía que hacer todo 10 puntos. Se descompuso la máquina. Dejó, pero hacía cosas que entraban en conflicto con él mismo. Por suerte, pudo pedir ayuda, parar, hablar, expresarse y cambiar; salió adelante y le encontró la variante.

El deporte lo deja de mejor humor, tiene más energías y le reduce el estrés. Es su identidad, y eso es una recompensa en sí misma. Hace esto porque es lo que él es. Y se siente bien siendo «Tobías el boxeador». Es parte de su vida. El incentivo de ser un campeón empuja, y su identidad de boxeador con proyección… también.

Tobías es una de las grandes atracciones pugilísticas. Por estampa, logros y su manera de boxear. Es educado y tranquilo.  Se acercan las peleas claves para ver si puede volver a los primeros planos del amateurismo y luego hacerse un nombre en el profesionalismo. Se avecina la hora de la verdad. Nadie le puede sacar el derecho de entrenar, probar y desafiar. El derecho de ser él.

Federico Muller

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