Siempre me gusta hacerle una nota a mis colegas para saber cómo hicieron, cómo se preparan, cómo estudian, cómo se forman, cuáles fueron sus claves, sus secretos, sus luchas, sus tips, para poder comentar, relatar, escribir, tener una buena verba, ser mejores, destacarse y poder vivir del periodismo del boxeo, del deporte en general, y dejar una huella. ¿Cómo hacen para escribir libros y que esa prosa sea buena, con una acertada gramática, y que cuando vos los leas no quieras que termine ese libro o esa nota o esa entrevista? Uno, cuando empieza a leerla, disfruta párrafo a párrafo, oración por oración, metáfora por metáfora, y eso es lo que uno busca.
Siempre, como el cantante, quiere que su nota sea la mejor nota del mundo, su artículo sea el mejor artículo del mundo, y fundamentalmente emocionar, sensibilizar, que los sentimientos y las emociones sean fuertes, que sea inolvidable.
El periodismo de boxeo al principio puede llegar a ser un hobby, pero si le das continuidad y empezás a trabajar, buscar sponsor, te haces conocido, empezás a escribir, mejorás la gramática, podés empezar a hacer unos «manguitos» y terminás, quizás, viviendo del periodismo deportivo y lo que te gusta, de lo que te apasiona, que no está nada mal. Este es, me parece, el caso de la invitada a «La Ley del Boxeo», quien hoy ocupa un lugar de privilegio. Le damos la bienvenida a Yesica Palmetta a «La Ley del Boxeo»:
«Hola «fede», te estaba escuchando toda la intro que estabas haciendo atentamente. Y me llevaste a aquel tiempo en el que yo decidí estudiar periodismo deportivo y pensar en esos momentos y digo, esos chicos que ahora en este momento quizás puedan estar escuchándote, ¿no? O escuchándonos, y es un sueño con el que todos empezamos. Un sueño y una intriga, una expectativa, ¿no es cierto? Con la que todos arrancamos de poder trabajar y dedicarnos a esto, ¿no? A esta tan linda profesión que elegimos».
«Si hay algo que yo digo y pienso sobre mí, es que no soy una eximia, la verdad, quizás no soy la mejor periodista, si se quiere o comentarista de boxeo, aunque siempre trato de dar lo mejor de mí en cada cosa que hago, pero sí me caracteriza la perseverancia. Siento que soy eso, digamos. Es esta cuestión de no aflojar, de no «tirar la toalla», y de insistir».
«Aunque también tuve mis momentos, como bien dijiste, de que quería largar. De hecho, cuando fui mamá durante bastante tiempo, largué. Puse en pausa mi carrera como periodista de boxeo. Yo trabajé durante años como camarera. Digamos que si tuviera hoy llenar un currículum, lo que más tengo experiencia es como camarera. Arranqué a los 16 hasta los 31 que se me empezaron a abrir las puertas en el mundo de la comunicación».

«Solía escribir mis pensamientos, haciendo catarsis, aprendiendo a leerme, fui profesionalizando la escritura, corrigiendo, editando, para mí la mejor parte es la corrección. Ese proceso que sucede incluso en un artículo periodístico. Yo necesito conectar con cada hecho, porque cada hecho que sucede tiene una parte emocional que trasmite sentimiento, que nos conecta con esa parte humana que nos lleva a querer trasmitirlo».
«Yo tengo que conectar con la parte emotiva que tiene cada hecho, porque todo hecho que sucede tiene una parte emocional, una parte que transmite sentimiento, que nos conecta con ese lado humano que nos lleva a querer transmitirlo. Porque no todo es historia para contar, ¿no? No todo vale como historia, pero hay cosas que realmente sí y que te tocan las fibras más íntimas. Y por ahí arranca el camino de sentarse a escribir y luego la corrección, que es donde aprendemos de verdad».
«Antes de cada transmisión estudio a los boxeadores, trato de mirar peleas viejas porque me gusta ver los estilos de los boxeadores. La realidad es que no tenemos todo el tiempo la información en la cabeza constantemente, entonces tenemos que refrescarla. Algunos por ahí los vemos más seguidos pelear. Sí, no hace tan por ahí falta que esté mirando videos, con recordar el récord me alcanza, pero por lo general sí lo conozco los boxeadores me gusta mirar sus videos, ver sus estilos de pelea, estudiarlos, buscar sus historias, a ver qué tienen para contar más allá de los golpes, que a la gente le pueda interesar, saber o que sea relevante también para ese personaje».
«Para mí un combate no es solamente lo que sucede arriba del ring, sino con lo que llega ese boxeador a cada pelea. ¿Cómo se preparó? Si puedo tener la oportunidad de contactar, trato de hablar también previamente, que eso está bueno y recomiendo siempre tener de primera mano la información, de los entrenadores, del boxeador como protagonista».
«Mi relación con el boxeo empezó con mi hermano: él comenzó a los catorce años, mientras que, por mi parte, con tres años más que él, a los diecisiete. Siempre pensé ser médica. En paralelo a mis veinte años, arranqué a entrenar en el gimnasio de la cancha de Tigre, con Claudio Moreno, donde por entonces estaba «Beto», mi hermano».
«Desde mis diecisiete trabajé como camarera. La carga horaria del trabajo y demás cuestiones personales, me llevaron a desistir con el tiempo de la carrera de medicina y comencé la de periodismo deportivo».
«Realicé una pelea exhibición en Tigre, me fascinó. Frequenté cada evento del Club Cornelio Saavedra en Virreyes, del Atlético de Béccar, entre otros escenarios, me hice amiga de Lautaro Moreno, quien dirigía la revista digital Ring de Ideas y me invitó a escribir un par de notas para el sitio».
«En el 2008, ya cubría veladas y di comienzo a mi formación académica, que concluí luego en el Círculo de Periodistas Deportivos. Ese año, en el Luna Park, cuando terminaron todas las peleas y el lugar quedaba poco a poco vacío, lo vi al borde del ring a Carlos Irusta y me dije: «Tengo que hablarle». Me acerqué, me presenté y me invitó a su programa, del que formé parte. Luego, por cuestiones de horarios, quedé solo como colaboradora en su revista «Ring Side».
«Estuve años en la red, como columnista un tiempito, en Radio Belgrano, en radios de acá de la zona norte, pimponeaba. Entonces, cada puertita o cada cosita que me ofrecían me metía, pero bueno, me costaba mucho y no veía la posibilidad o no sabía tampoco cómo meterme para poder desarrollar mi carrera profesional como periodista en un medio grande de comunicación que era lo que todos queremos cuando empezamos a estudiar, ¿no?»?
«Para mediados del 2012 tomé distancia definitiva; luego, me comuniqué con Irusta para volver a escribir. En octubre de 2014, Charly Rodríguez me convocó para ser parte del programa «Iluminados por el Box» que se emitió por Radio Belgrano».
«Para el verano del 2017, Gustavo «El Capitán» Fernández, me contactó para ser parte de «Cerca del Ring» y también «Boxeadoras Argentinas», y acepté esas propuestas de forma inmediata».
«Osvaldo Principi, Julio Ernesto Vila y Carlos Irusta han marcado mucho mis primeros pasos, así como mis colegas Romina Arroyo y Silvana Carsetti. Luego la lista se fue expandiendo. Hay una periodista del mundo del boxeo que me gusta mucho: Claudia Trejos».
«Cuando me llaman para trabajar en Fox y me dicen: «Vas a trabajar con Osvaldo Principi empece a trasnpirar de una manera, una emoción tenía, el corazón me latía a mil, claro, voy a trabajar con la persona que veía por la tele, que me lo cruzo en los eventos y es un grande, aunque Osvaldo siempre fue así como se lo ve de generoso y de buena energía que tiene, de buena onda, es tal cual como se lo ve».
«Suelo ponerme nerviosa siempre, no hay una vez que no me ponga nerviosa, creo que esa adrenalina es hermosa igual, es alimento, es un condimento para nuestra profesión para hacer lo que nos gusta y ojalá nunca se me vaya. Quizás el día que no lo sienta más tenga que empezar a cuestionarme».
«A mí por lo menos también me pasa esto de estar pensando en lo que voy a decir porque hay gente del otro lado que te está escuchando, así sean dos personas, una persona, no importa, pero hay otro que te está escuchando y te va a creer lo que vos digas. Entonces, ahí es donde también juega la responsabilidad periodística que uno tiene para transmitir una información, para dejar un mensaje».
«Es todo un arte poder descifrar que te está dejando ese round, ¿Qué te están dejando esas manos que se intercambian en 3 minutos, que de verdad en esas miradas que se cruzan, ese boxeador que se va a la esquina con qué sensación se va, ¿no? Y también encontrar la variedad, la versatilidad para adaptarte a cada cambio de ritmo y a veces no lo encontrás porque la pelea no te lo da. Porque puede suceder eso también, ¿no»?
«Las peleas se pueden ser monótonas eh y te dificulta el trabajo para encontrar las mejores palabras que te hagan salir de esa monotonía y que la gente pueda, aunque sea conectar con una pizquita de algo distinto, que le rompa la monotonía que le está transmitiendo la imagen».

«La verdad que uno a veces no cae en la cuenta de las cosas que está viviendo o de los pasos que va dando, que va logrando y ahora que te escucho lo pienso y digo, qué loco, el día de mañana cuando sea viejita por ahí acordarme de estas cosas y contar las anécdotas en cada evento que uno vive con las personas con las que trabaja, ¿no? Eh, la verdad que es algo hermoso».
«Cuando decidí escribir el libro de «La Tutti» Bopp, que se me ocurrió una noche mientras estaba trabajando en uno de los bares que trabajé, estaba secando los vasos, faginando, dije: «quiero escribir el libro de esa chica. Yo iba siempre al Cenard porque mi hermano entrenaba ahí. Y ella iba bastante seguido. Y digo: «se lo voy a proponer». Ay, me temblaba todo. Y ese recuerdo me lo voy a llevar conmigo, lo atesoro un montón».
«Todo lo que viví en el proceso de la escritura de su biografía con ella es algo que no me voy a olvidar nunca y que para mí tiene un valor que va mucho más allá de la plata. La propuesta de escribir su biografía fue en el 2011 y el libro se publicó en 2018 para que te des una idea. Imagínate lo que costó. El proceso de poder coincidir en tiempo y espacio».
«Aparte que ella estaba en el apogeo de su carrera, entonces estaba a 1000. Pero siempre me abrió las puertas de su casa para todo. De hecho, me dejaba sola en su casa, por ahí de repente me decía, «Bueno, ¿qué ya estás? que ahora me tengo que ir. Y me invitó a dormir muchas veces. Recorrimos el gimnasio donde ella entrenaba con Pérez que fue su entrenador de toda la vida».

«El Viejito» Pérez, que en paz descanse, que le dio muchas cosas, hablé con la mamá, hablé con el hermano, con su hermana también, bueno, con su preparador físico Emiliano de aquel momento, que después no siguió, pero fue uno de los que más tiempo estuvo trabajando con ella en la parte profesional, con Juan Ledesma que la formó como amateur».
«Te mostraría, pero es un lío para mostrarte, pero me compré hace un tiempo una colección de revistas de The Ring, viejas, de los años 70 y 80, me compré también revistas viejas del Gráfico que tengan boxeo. Y tengo casi la colección completa de la revista Ring Size Magazine de Carlitos Irusta».
«Me parece que leer la historia cada tanto es muy importante. Y recordar aquellas figuras que quizás no son tan recordadas también está bueno, ¿no? Para llevárselas a la gente. De hecho tengo ganas de hacer algo con eso en algún momento, pero bueno, todavía lo tengo ahí como una idea».
«Hace 6 meses falleció mi papá. Y bueno, era una persona muy importante en nuestras vidas. Yo crecí con mi papá. Si bien tengo a mi mamá, ella se fue cuando era muy chiquita y me tocó crecer con mi papá y con mi hermano. Y bueno, nos hicimos siempre muy unidos entre nosotros tres. Mi papá era cero deporte. Era recompañero, albañil, que también le gustaban otras cosas porque después estudió para ser masajista, pedicuro, cuando yo era chica era gerente del restaurant del Club Hípico Alemán».
«Sin embargo, siempre nos acompañaba y nos impulsaba a que hiciéramos lo que nosotros queríamos, que nos hiciera feliz, siempre nos iba a ver a mí y a mis hermanos en cada cosa que hacíamos, y nos marcó mucho su ausencia. Perdón, pero todavía me cuesta hablar un poco del tema».

«A mí me tocó ya de adulta lo mediático, de poder trabajar en un medio grande como lo es Fox Sports. Bueno, trabajé como productora de ESPN, como que esas cosas se me dieron de grande, ¿no? Después de los 30, cuando uno ya piensa como, ya está, como ya estoy grande y yo trabajo con la mayoría de 20 y pico. Y es rarísimo eso también, pero me genera orgullo. Un orgullo personal lindo de decir: «Bueno, al final lo logré, tanto que insistí, llegué.»

«Suelo leer diferentes sitios web de noticias, pero uno se nutre mucho más de los eventos, en vivo con los protagonistas, los boxeadores, y en las charlas con otros colegas».
«Bueno Fede, muchas gracias por el espacio, la invitación, esta charla, quiero tu libro y bueno, te deseo todo lo mejor para este año, que sigan los éxitos y gracias por tenerme en cuenta. Estamos en contacto, un beso grande. Abrazo grande para todos allá en Concordia».
Federico Muller