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FEDERICO "LOBO" MULLER

LAS PANTALLAS: «LA NUEVA DROGA DEL SIGLO XXI»
CONSUMOS PROBLEMATICOS

LAS PANTALLAS: «LA NUEVA DROGA DEL SIGLO XXI»

Federico Muller agosto 17, 2026 5 min read

Un viejo adicto con el alta terapéutica siempre decía antes de dar una sugerencia: «te lo digo y me lo digo». Lo que les digo, además me lo digo a mí, adicto al fin. Porque yo quedé en un momento atrapado en la red, horas y horas trabajando o «paveando». Por eso, cuando escribo, es no solo para tener el concepto claro, cuando les hablo a los oyentes de las charlas, al lector de mis blogs, también… Para mí. Para que los grandes errores, no los vuelva a repetir. 

Hay personas que nos metemos en las redes sociales y no podemos salir más. Cautivos de ese mundo, buscamos afecto, me gusta, seguidores, lectores, oyentes, visualizaciones y transmitimos videos, con efectos, música, buscando «corazones» y «amores»… Buscando sentirnos seguidos y queridos. 

Internet fue creado para ser adictivo y para generar adictos. Explotan una faceta de la vulnerabilidad humana, que es la necesidad de sentirnos validados. Poco motiva más que sentirnos apreciados, que gusten de nosotros, o que le importemos a alguien. Un «like» es como un «microchispazo» de dopamina.

Se habla de adicción a Internet cuando una persona no puede llevar una vida satisfactoria, está agobiada, desconsolada, y por eso se mete a cada rato, como vía de escape al indeseado presente, ya sea con juegos online, navegando en redes sociales, con compras, o viendo y subiendo vídeos, inclusive mucha pornográfica.

Trae problemas de salud física y psicológica, asociados al sedentarismo, aislamiento, falta de habilidades sociales, visión distorsionada de la realidad, cambios bruscos de la conducta, fuerte dependencia de los dispositivos, y pocas habilidades para trabajar la paciencia y la tolerancia a la frustración.

La palabra “adicción” deriva del latín “esclavizado por” y se manifiesta en el anhelo por el objeto del que se es adicto, la pérdida de control sobre su uso y la impulsión imperiosa de continuar a pesar de las consecuencias.

Se sufre, además, un empeoramiento del rendimiento académico o laboral, problemas de sueño, abandono de las actividades de ocio, como el deporte o salir con los amigos al parque o a la playa. Se padece una declinación en nuestras relaciones familiares, que son las reales. Y se nos «sale la cadena» cuando falla la conexión a internet o esta va muy lenta.

Encima de esto, hemos mostrado lo que deseamos ser, y no lo que somos. Inventamos personajes ficticios más o menos verosímiles, y a veces eso transforma a Internet en una «red de mentiras» muy peligrosa. 

La gente muy pendiente a la tecnología va a sufrir. Es como el que fuma o consume mucha azúcar, porque claramente la tecnología produce adicción. Y al final ya ni siquiera experimentamos emoción, y sí soledad, angustia y dolor. 

Técnicas para moderar el uso de internet

Limitar las notificaciones. Establecer un horario para revisar las redes. Hacer un «detox» digital. Eliminar las apps de las redes sociales del celular. No estar más de treinta minutos en las redes por día. No mirar más de dos horas la tele. Y, si resulta muy difícil, buscar ayuda profesional.

No debemos dejar las relaciones humanas, las reales, y hablarnos cara a cara. Escucharnos, sentirnos, conocernos, reírnos, llorarnos, sin redes de por medio. Con tiempo y relajados, esto es terapéutico y sanador. 

No olvidar que cara a cara deberíamos contarnos historias. Compartir angustias, victorias, anécdotas, traumas, logros, pérdidas, nacimientos, crecimientos, enfermedades y muertes. 

En las redes no nos podemos tocar, abrazar, oler, besar, susurrar, sentir o percibir en toda la dimensión. El mundo allá afuera es peligroso y cruel, pero mucho más hermoso que atrapados en la red.

Para evitar que un chico se pierda en el mundo digital, es muy importante que en la familia exista el diálogo y la comunicación, amplia y sincera, entre padres e hijos, con respeto, amor, y sin celulares. Ya que esto disminuirá las tensiones familiares y se podrán identificar las situaciones de riesgo. 

Es importante reflejar a los hijos que deben poder expresar abiertamente sus emociones, sentimientos, pensamientos, y los conflictos que atraviesan por dentro. 

Si no hablamos con los hijos y no les prestamos atención, no les mostramos que son muy importantes. Si estamos mandando mensaje a cualquiera mientras nos quiere hablar… estamos haciéndole un daño muy grande a la relación. Las redes no son un buen medio para que padres e hijos se conecten. Salvo que los separe un continente…

Ojo con ser esclavos de la imagen y los «me gusta». Cuidado con perseguir «seguidores» y ser «pura facha». Ya que, como se decía antes, la fama es «puro cuento». Eso no nos va a sanar, o mejorar, es un fugaz «mimo» nada más. 

«Si te transformas y obsesionas con el exterior… te puedes vaciar tu interior. En cambio, el trabajo que uno hace en su interior, siempre va a salir brillando en el exterior».

FEDERICO MULLER

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